Un nuevo estudio del Grupo Energía de ISCI proyecta el rol de la energía eólica marina en Chile al 2050. Según sus resultados, podría reducir en hasta 25% la capacidad instalada necesaria, tendría su primer polo en el Biobío y hace urgente la expansión oportuna de la transmisión en el centro-sur.
El Grupo Energía del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) presentó el informe "Proyecciones de Energía Eólica Marina en Chile", elaborado por Rodrigo Moreno, Miguel Sánchez, Cristóbal Mujica y Matías Medina. El estudio contó con Catapult Offshore Renewable Energy como socio estratégico. También tuvo un Consejo Asesor integrado por Luiz Barroso (PSR) y Juliana Lima, experta en integración de energías renovables. Participaron además el Ministerio de Energía, ACERA, InvestChile, Chile Sustentable, Generadoras de Chile, Transmisoras de Chile y la Embajada Británica.
El estudio usa un modelo de planificación estocástica y escenarios alineados con la Hoja de Ruta de eólica marina del Ministerio de Energía. Con ellos analiza cómo distintos niveles de desarrollo de esta tecnología reconfigurarían el sistema eléctrico chileno entre 2035 y 2050.
Cambio en la matriz
La eólica marina reemplaza principalmente a otras renovables. Cada MW instalado puede sustituir cerca de 3,3 MW de capacidad alternativa: solar fotovoltaica, baterías y eólica terrestre. Esto se debe a sus mayores factores de planta y a un perfil de generación más distribuido durante el día. Hacia 2050, la capacidad instalada total podría ser hasta 25% menor que en escenarios sin esta tecnología.
Geografía del desarrollo
La Región del Biobío emerge como el primer polo de desarrollo. En escenarios de mayor electrificación, la expansión se extiende hacia Valparaíso, por su cercanía a la Región Metropolitana, y hacia Puerto Montt, por sus mayores factores de planta.
Transmisión y emisiones
La integración de eólica marina aumenta la importancia del corredor Nueva Charrúa – Ancoa – Polpaico y reduce las necesidades de expansión hacia el norte solar. Las emisiones de CO₂ bajan en torno a 15% adicional. Es un efecto moderado, porque la tecnología desplaza sobre todo a otras renovables.
El costo del retraso
En un escenario de transición acelerada, un retraso de hasta cinco años en el corredor Polpaico – Nueva Charrúa podría generar sobrecostos operacionales cercanos a 8.800 millones de dólares en 15 años. En términos normalizados, esos sobrecostos son comparables al costo de proyectos de transmisión submarina, por lo que una solución de transmisión offshore podría ser una alternativa competitiva.
El informe concluye que la eólica marina puede convertirse en un componente estructural de la transición energética chilena. Para lograrlo, es clave coordinar los proyectos de generación con la expansión de la transmisión.
El documento completo se encuentra disponible para su descarga en el siguiente enlace: energia.isci.cl/offshore-wind-chile